A el famosísimo Gringotico le debo de hace rato un post en respuesta a un comentario que hice en una de sus conocidísimas “historias de putas”. Y pues bueno, aunque dicen que el buen caballero no tiene memoria, me permitiré publicar uno de esos chascos que suceden con hembras suelticas de calzones, con nombres cambiados, pero que algunas de las personas que me conocen de hace ya muchos años podrán identificar fácilmente.
Mi Gringotico, si esto no es una hembra bien pero bien puta, no sé que ponerle entonces:
Rivera
Luego de un viaje existencial a la montaña de donde volví muy fresquito, bronceado por el viento frío, y recuperado de la única depresión que he tenido en mi vida ,mi abuelo Antonio Serrano murió. Fue de tarde, casi noche. Simplemente se desvaneció y nunca más abrió los ojos. Y yo pensaba que si bien agradecía haberlo visto hace poco tiempo, y haberlo disfrutado bastante, me dolía en el alma que no me llegara a ver hecho un hombre completo y con un título de Universidad. De ahí agarré fuerzas, y salí a la calle enojado conmigo mismo, a buscar un trabajo y a dejar de esperar que el mundo se sincronizara a mi favor, que sabía que mis padres no estaban en condiciones de mantener a un vago grunge por mucho más tiempo.
A los quinientos metros de mi casa en Tibás estaba una maquila de textiles donde pedí empleo (sobre todo por la comodidad de ir a pie y para poder almorzar en mi hogar), y en la cual fui aceptado sin mucho problema. Claro, que un bichillo flaco y desnutrido como yo en ese lugar no valía nada en un principio, pero tres meses después de jalar bultos y paquetes por todo lado, aparte de conocer a muchísimo maleante y hembra facilona de faldas, mi cuerpo se puso en muy buena condición al igual que mi alma.
Pucha, que rico era ganarse su propia harina, que bueno ir los viernes al bar Quita Penas en Tibás y salir hasta el culo, buscando las paredes de las casas hasta que tropezando iba a dar contra el largo portón negro de mi vivienda. La vida era tranquila, y con dinero, era feliz.
Es acá donde entra C. Rivera, la protagonista de la historia de putas del día de hoy. C era una mujer a quien veía de vez en cuando en mis viajes a través de la fábrica, pues como era asistente de una línea de producción, tenía que rozarme con todo el mundo mientras “paseaba” de un extremo a otro del hangar de hormigas humanas que ese infierno era. Mi carácter me facilitó hacer una gran cantidad de amigos, muchos de los cuales permanecen aún el día de hoy, más sin embargo, C me sonreía cuando pasaba cerca de ella a pesar de que en mi vida le había dicho siquiera buenos días.
Ella era una mujer en verdad muy bella, quizá de las más hermosas con las que he estado en toda mi vida. Un metro 70, piel blanca, cabello castaño lacio hasta media espalda, y una sonrisa de modelo que botaba al más pintado. Vestía siempre muy bien, fresquita pero sin verse zorra, a pesar de tener unas medidas super abundantes en todo lado que se veían aún mejor combinadas con una cintura que prácticamente me cabía en mis manos. Un güilón de esos que paran el tránsito, y esa era la razón por la que yo no entendía
que putas hacía una chavala de 19 años tan rica con un majesillo que con costos llenaba la ropa. Pero la historia tenía otro fondo, y de eso me daría cuenta de una forma no muy agradable.
No sé explicar el porque nunca pasó a más de unos besos lo de nosotros. Quizás porque nunca establecimos rutinas fuertes de pareja. De hecho, creo que nunca fuimos novios oficiales. Solo comenzamos a salir luego de un martes en que nos escapamos al Quita, y entre unas cervezas y videos de Aerosmith, terminamos besándonos como si el mundo se fuera a acabar. Sia tonto, hay que ser honesto, esa mujer sabía hacer las cosas demasiado bien, me llevaba años luz de ventaja, y creo que por eso me intimidó bastante. Gracias a Dios que lo hizo, gracias a Dios….
No voy a negar que no la pasé bien con ella. Ambos tuvimos detalles bastante especiales el uno con el otro, claro que sí. Pero tampoco voy a decir que haya sido una de las relaciones más influyentes de mi vida, que para mujeres de verdad mis palabras son cuidadas y delicadas, y ella no entra en esas.
En uno de tantos viernes de cervezas, y decidido a terminar con los besos y empezar con las caricias adultas, C y yo pasamos la noche tomando tras unos asientos convenientemente ubicados en un salón al fondo del bar. Como solamente se veía desde nuestro pecho hacia arriba, y el vestido que ella usaba eran sumamente permisivo conmigo, las cosas se calentaron de una manera que me transportó a uno de los estados reproductivos más intensos que me vengan a la memoria en este momento, pero ella me detuvo de hacer alguna locura ahí mismo, y con sus manos en mi pecho, me dijo las palabras que a la postre me salvaron de la desgracia:
“David, mi amor, hágame todo lo que quiera, pero acá no. Cuando terminemos estas cervezas, nos vamos a donde usted quiera, a hacer lo que a usted le dé la gana…..”
Lo que a mí me dé la gana!!!!!!! Alborotadísimo con la propuesta, y como la birra era barata, me dediqué a tomar alcohol a lo loco y a calentar el producto, sin medirme y sin saber el momento en que me encontraba hasta la solemne repicha, vomitando en el baño del bar para luego volver a sentarme con otro par de cervezas más en la mesa del fondo. Así o más animal?
La cuestión fue que me embragué tanto que mejor le dije a la chavala que se fuera para la casa, que yo de verdad me sentía muy mal y que lo mejor es que me dejara irme a dormir. Claro, amanecí al otro día con un dolor de huevos tremendo del presón lácteo que me tenía, y casi que me pegaba la cabeza contra las paredes recordando el señor polvo que había dejado ir por tapiz.
Cuando el lunes siguiente llegué a la fabrica, mucho antes de verla , me encontré en uno de los pasillos con un amigo, el famoso Mahía, a quien le decíamos así por la similitud que tenía con aquel argentino que jugó para Saprissa y que solo goles de cabeza metía. Pretendí saludarlo rápidamente, pero el mae me tomó del brazo y me dijo muy seriamente: “Melcocha, tenemos que hablar”
Las palabras que me dijo Mahía fueron uno de los baldes de agua fría más grandes que me han caído en toda mi vida. Y sin embargo, y mostrando un poco de carácter genuinamente masculino, como si nada fui y saludé a C, para decirle que nos viéramos a la salida del día siguiente, que aunque ella salía un poco más tarde, quería poder charlar con ella un rato. Esa sonrisota hermosa bastó para que el trato quedara sellado.
Que bárbaras!! Las mujeres cuando son malas de verdad que me dan muchísimo miedo. El martes durante el día incluso recibí un par de recados de ella escritos en unos papelitos, y en los que me decía no se qué cantidad de boberías románticas. Ojalá pudieran devolver el tiempo, y ver mi cabello medio largo cayendo sobre mi cara con la sonrisa de ironía más grande después de Heath Ledger en el roll del Guazón mientras pensaba en la venganza que iba a ejecutar ese mismo día durante la noche.
7 p.m. Fui y volví a casa. Me duché, me perfumé, y me puse mi mejor ropa. A su salida estaba esperándola, y con una normalidad que aún hoy me asombra, la tomé por la cintura sin besarla, y la llevé caminando a una de tantas calles con rincones de sombra que tiene mi amado Tibás. La senté en la acera, y detrás de ella abrí las piernas para poder abrazarla por la cintura. Y mientras con mis manos acariciaba su vientre, al oído le dije una frase que cortó su respiración por unos momentos antes del llanto. ..
“que, mi amor, entonces como le vas a poner al bebé,….David???”
No dijo nada y soltó a llorar. Y fueron esas lágrimas las que hicieron que la mentada de madre planificada se convirtiera en un abrazo de esos fríos y lastimeros. Después de todo, nunca he sido bueno para discutir, y mucho menos con una mujer embarazada.
Como no iba a tener planificado ese encuentro y todo lo que hice, si ella ignoraba por completo que en la mañana del lunes, Mahía me contó de cómo el por casualidad, al pasar cerca de C y una amiga que conversaban, escuchó como ella le comentaba que había salido positiva en una prueba de embarazo, y que el niño o niña que venía era de un tipo con el que andaba y que vivía en Heredia?
Claro, con razón tenía ese viernes en la noche tantas ganas de que me la cogiera, si no tenía un padre fijo para el carajillo que venía, y quien mejor que el cornudo de turno para hacérselo clavado?
La historia con C no terminó esa noche. Ella dejó de trabajar ahí durante el embarazo, y créanlo o no, luego de parir, volvió y con toda la cáscara me buscó, llegando incluso a preguntar por mí en la puerta de mi casa. Pero ya cualquier puerta existente se había cerrado para ella.
Luego me dí cuenta, por otras personas del trabajo, que antes de mí esa muchacha había salido con varios de los tipos que ahí pastaban. Es más, era casi como la que esperaba al tipo nuevo para soltarle los perros, la facilita de viernes por la noche, y yo no sabía nada de su reputación pues como la gente aún no me conocía mucho, no sabían si contármelo o no. Solo Mahía se atrevió, por la rápida amistad que habíamos conseguido, convirtiéndose así en un salvador para mí.
Siempre recuerdo a la bella de Doña Juanita Cruz diciéndome: “Melcochita, es que yo nunca supe que era lo que usted hacía con una muchacha tan mala”. Y al día de hoy todavía no lo sé, pues en verdad ella no sacaba nada positivo de mí. Tomaba y fumaba más , me la pasaba en una pura fiesta, y al final de todo quedé como un culo frente a todos mis compañeros. Ja! Tanto así fue la historia, que luego de que yo salí de ese lugar, un par de ex colegas que me he encontrado por la calle, me han dicho cosas como “mae, por ahí vi a tu doña con la carajilla de la mano en Heredia”, pues muchos piensan que yo fui de verdad quien la embarazó. Mírela!!
Por eso vivo eternamente agradecido, y nunca tendré con que pagarle…..a Alex el salonero del Quita Penas que me trajo toda la Imperial escarchada que había en el bar esa noche de viernes. Porque si hubiese estado en buenas condiciones, ahorita Joshua no existiría, y en su lugar estaría chineando a una niña en nada parecida a mí, probablemente llamada Valeria o Alicia.
ASÍ O MÁS ZORRA, GRINGOTICO????????????
PD: nuevos post en El Estuche y El Perfume de un Beso
PD2: la foto no necesariamente tiene que ver con putas, pero..esa DS en la teta para mí está de antología!!






